6. Hay buenas noticias, hay una esperanza!
“Vamos a decir que estas en un tribunal y que eres culpable de un
crimen, dicen que robaste un coche o algo así, y sabes que eres culpable, no
hay duda alguna, hay suficiente evidencia de que has quebrantado la ley . El
juez te dice: “¿Que tienes que decir
antes que pase sentencia? Y tú dices:
-Señor Juez yo sé que usted es un juez bueno y yo le pido que me perdone. Por
favor déjeme ir a mi casa. Si él es un juez bueno y justo, él no puede
permitir que te vayas a tu casa, no, él no puede hacer eso, lo despedirían si
lo hace, sería un juez malo. ¿Estás de acuerdo?
El juez te dice: - La paga por tu delito es de $100.000.000
dólares, y usted dice: -Señor Juez,
no tengo dinero; así que el castigo es ir a la prisión de por vida; pero de
repente alguien entra en la sala, usted ni sabe quién es esta persona, y esta
persona le dice al juez: -Señor juez yo
quiero pagar la multa y el castigo por él, él es mi amigo, yo lo amo, yo vendí
todo lo que yo tenía y aquí estoy para pagar para que el no sufra el castigo. ¿Cómo
se sentiría usted hacia esa persona? ¿Agradecido?
Como lo hemos visto en los blogs anteriores, hemos llegado a la
conclusión que CADA UNO es Pecador,
nadie se puede excluir ni ricos; ni pobres; adultos; niños; personajes públicos;
o desconocidos; hombres y mujeres, CADA
UNO le ha fallado a Dios, CADA UNO DE
nosotros es culpable y CADA UNO
merece la condenación justa por
nuestros pecados: El infierno. Y
es una realidad, es más en vida cargamos las consecuencias de nuestro pecado:
Violencia; guerras; corrupción; perversión; depresión; hambre; dolor;
sufrimiento; enfermedad; muerte; destrucción, etc. Muchos culpan a Dios por las
desgracias del mundo, pero ¿Se han puesto a pensar que son las mismas
consecuencias de las acciones del hombre? Qué triste y desgraciada es nuestra
vida y pensar que esto es solo el inicio porque después de la muerte no espera
el castigo eterno por nuestros pecados.
El plan de salvación para la humanidad
¡Pero hay buenas noticias! Dios conoce la imposibilidad del hombre
de salvarse así mismo. La biblia dice que la
consecuencia de hacer pecado es la muerte eterna (Romanos 6:23), por lo
tanto el hombre muere y va a un sufrimiento eterno sin poder salvarse; es como
el preso sentenciado a pena de muerte, la única forma de pagar su crimen es
muriendo pero eso lo deja imposibilitado de seguir viviendo. Al pecar Adán y
Eva Dios por amor y misericordia puso en marcha el “Plan de salvación para la
humanidad”
“Haré que tú (serpiente) y la mujer, sean enemigas; pondré enemistad
entre sus descendientes y los tuyos. Un hijo suyo (Mesías) te aplastará la cabeza, y tú le morderás el
talón (crucifixión)” Génesis 3:15
Es la primera profecía acerca de la respuesta de Dios para la
salvación de la humanidad: Dios proveería un Salvador y fue dicho 4000
años aproximadamente a.C. Dios escogió un pueblo (Israel) de donde vendría el
Hijo de Dios encarnado en humanidad para la salvación del mundo, a quienes Dios
se mostró y dio a conocerse, envió palabras proféticas a ese pueblo por medio
de sus mensajeros (profetas) acerca de cómo sería la llegada de su enviado, su
vida y su misión. Existen más de 2,000 profecías detalladas solamente en el
Antiguo Testamento, de hecho, el veinticinco por ciento de la Biblia es de
naturaleza predictiva. Exceptuando las profecías de sucesos políticos,
religiosos, intelectuales y geográficos del pueblo israelita, una gran cantidad
se refiere al Mesías como: Su nacimiento virginal; lugar de nacimiento; su
nombre; su mensaje; sus obras y milagros; su pasión y crucifixión; así como su
resurrección entre otras más.
¿Qué tal si Jesús no era ese mesías salvador?
Jesús cumplió más de 300 profecías mesiánicas. Peter Stoner, profesor emérito
de ciencias en Westmont College trabajó con 600 alumnos para calcular la
probabilidad matemática de que solo 8 de las profecías del Antiguo Testamento
que se cumplieron en Jesús, tuvieran la posibilidad de cumplirse en cualquier
otra persona que viviera hasta la época actual el resultado es: Uno seguido por
136 ceros (1 en 10 ^136). Jamás habrá alguien que pueda cumplir las más de 8
profecías mesiánicas mucho menos más de 300: Solo Jesús las cumplió y aun así
fue rechazado por “su pueblo” y crucificado cumpliendo aun así las profecías
escritas de su muerte. Jesús afirmo ser el Mesías prometido (Salvador)
y la evidencia profética lo respalda.
¿Para qué sirve un Mesías muerto?
La humanidad es culpable y está condenada a castigo eterno, se
necesitaba un sustituto, alguien que pudiera ocupar el lugar de la humanidad en
quien recayera toda la ira justa de Dios. La biblia dice:“.. y no hay perdón de pecados si
no hay derramamiento de sangre” (Hebreos 9:22). Los israelitas
sacrificaban animales para perdón de pecados, pero solo era un simbolismo,
realmente la sangre de los animales no era suficiente, pero era la forma en que
Dios estaba preparando a la humanidad para comprender el verdadero sacrificio
perfecto y definitivo: Jesús.
Así como el sacrificio de animales se requería un cordero sin
defecto como sustituto del pecador, para sustituir a cada uno de nosotros se necesitaba
a una persona perfecta; inocente; sin mancha y pecado, de otra manera sería una
persona común y corriente quien también tendría que morir por sus propios
pecados y como ya vimos la escritura “No hay justo, ni aun uno” (Romanos
3:10). No había nadie en la tierra que pudiera hacer esa sustitución.
Hace más de 2000 años Dios por amor y misericordia a la humanidad
envió a su único Hijo a ser el sustituto perfecto.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo
unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida
eterna.” Juan 3:16
Jesús siendo Dios, se humillo así mismo dejando su trono de gloria
y venir a este mundo en forma humana para ser nuestro representante y tomar el
lugar de castigo que a ti a mi nos correspondía.
“Aunque Cristo siempre fue igual a Dios, no insistió en esa
igualdad. Al contrario, renunció a esa igualdad, y se hizo igual a nosotros,
haciéndose esclavo de todos. Como hombre, se humilló a sí mismo y obedeció a
Dios hasta la muerte: ¡murió clavado en una cruz!” Filipense 2:6-8 DHH
Siendo inocente y santo (era 100%humano pero también 100%Divino)
fue condenado bajo la misma ley de Dios que condena el pecado a muerte, aunque
el delito por el cual fue enjuiciado fue el decir una verdad: Que Él era el
Hijo de Dios, los judíos no le creyeron y fue acusado de blasfemia sin haber pecado
en contra de Dios, puesto que Él mismo era Dios.
“Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy
Hijo de Dios.” Mateo 27:43
Fue torturado, flagelado, injuriado, escupido, herido y clavado en
una cruz como el más vil de los pecadores, el lugar de castigo y sufrimiento que
nos correspondía por nuestros pecados. Pero sin embargo por amor dio su vida para
poder tener la salvación de nuestra alma y una esperanza de vida eterna.
“Pero Dios prueba que nos ama, en que, cuando todavía
éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8
Fue en esa cruz donde los pecados de la humanidad y recayeron
sobre Jesús el Hijo de Dios.
“Porque él se entregó a la muerte como rescate por la salvación
de todos y como testimonio dado por él a su debido tiempo.” 1Timoteo 2:6
Con su muerte llevo a término el pago de nuestros pecados. El Hijo
de Dios había saldado la deuda que no podíamos pagar, con su muerte. Venció a la muerte y a satanás, ellos ya no
tendría el control sobre la vida del hombre. La humanidad tenía una nueva
esperanza, ¿Cómo lo sabemos? ¡Porque no se quedó muerto! ¡Resucitó al tercer
día y está vivo!
“Llenas de miedo, se
inclinaron hasta el suelo; pero aquellos hombres les dijeron:
–¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que está vivo?. No está
aquí, sino que ha resucitado. Acuérdense de lo que les dijo cuando
todavía estaba en Galilea: que el
Hijo del hombre tenía que ser entregado en manos de pecadores, que lo
crucificarían y que al tercer día resucitaría.” Lucas 24:5 -7
Así como una herencia se cobra cuando la persona muere, para que
se hiciera efectivo el poder recibir el
perdón de Dios y la salvación de nuestra alma, era necesario que Jesús muriera.
Pero resucito dando validez y
demostrando que él era realmente quien decía ser: Dios; y que los pecados de la
humanidad habían sido perdonados; no por las “buenas personas” que somos, por las “cosas buenas que hacemos” sino por la sangre preciosa de Jesús
derramada en la cruz. Fuimos
reconciliados con Dios el Padre, tenemos nuevamente entrada gratuita a su gloriosa presencia y vida eterna , porque fue una entrega total y desinteresada de Jesús por
nosotros y nos regala la salvación de
nuestra alma sin cobrarnos o demandarnos algún tipo de sacrifico extra porque
él ya lo hizo todo: El sacrificio perfecto.
Así como el ejemplo del inicio, Jesús fue ese alguien que pago la
multa que no podías pagar y evito las consecuencias inevitables de tus pecados:
La muerte y el sufrimiento eterno. Quizás alguien podría preguntarse ¿Por
qué Dios no simplemente no nos perdonó sin que tuviera que morir Jesús? Te
pondré un último ejemplo: Imagina que vas con tu hijo al centro comercial donde
se exhiben costosas lámparas de colección, y en eso tu hijo al estar jugando
tira una de esas lámparas y se hace añicos. Tu hijo te mira y te dice: Lo
siento. Tú lo perdonas porque es tu hijo, pero el dueño de las lámparas exigirá
un pago por la lámpara porque las consecuencias de las acciones de tu hijo son
evidentes y la lámpara no se repondrá solo porque perdonaste a tu hijo. Hay un
precio que pagar. Igualmente con nosotros, Dios estuvo dispuesto a perdonarnos
pero había un precio que pagar por nuestros pecados (muerte) y ese precio lo
pago Jesús.
Ya que sabemos que Jesús es la respuesta para obtener el perdón de
nuestros pecados y evitar la ira de Dios en el día del juicio. ¿Cuál es nuestra
respuesta ante el sacrificio de Jesús por nosotros y su ofrecimiento de perdón
y vida eterna? Veamos el siguiente blog. (Continua 6 de 7) A un viene lo importante, aun no termina







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